Diana

Para los romanos, Diana es la diosa de la caza. Era una diosa virgen y casta y además era protectora de la naturaleza y de la luna. La equivalente de Diana en la mitología griega era Artemisa, de quien se trasladan diversas habilidades que tienen en común. 

En un principio, Diana solo era diosa de la caza y de la naturaleza, así como también de los animales y las tierras salvajes, pero con el tiempo adquirió otras habilidades y poderes que la consagraron como diosa de la luna, pasando a suplantar entonces a la diosa Luna en sus funciones. Del mismo modo, su protectorado de la castidad se le adjudicó mucho después de haber sido protectora de la naturaleza. 

Algo interesante de la diosa Diana es que era realmente atlética y bella, así como también muy fuerte y hábil para la caza de animales salvajes. Su nombre etimológicamente quiere decir “día” y “divina”. Junto a ella siempre le acompañaban otras dos deidades romanas, con quienes consagraba una interesante trinidad, ellas eran su sirvienta y ayudante comadrona, Egeria, una ninfa acuática; y Virbio, que era el dios de los bosques.

Diana en el arte

Algo curioso a destacar es que Diana, como diosa romana, siempre o casi siempre, es retratada con los atuendos de su par griega, Artemisa, así que generalmente se puede percibir como una diosa griega, más que como una romana. En la antigüedad, algunos romanos ordenaban a los escultores, réplicas de la Diana de Éfeso en los templos de Artemisa. 

Otra cosa muy propia de Diana es su compañía con el ciervo. Este es un animal realmente interesante si se toma en cuenta que Diana era la diosa de la caza. En la escultura y en la pintura, se solía colocar a la diosa en compañía de este peculiar animal, así como también con otros elementos distintivos de ella y su oficio. 

Algunas referencias indican que la presencia del ciervo en el arte que incluye a Diana o Artemisa, es una alusión solapada al mito de Acteón, aunque esto no ha sido comprobado todavía. 

Diana y el mito de Acteón

Este interesante relato deja al descubierto el gran poder de esta divinidad y cómo era capaz de mostrarlo ante aquellos que osaran ofenderla. Según narra el mito, la virgen y casta diosa Diana se encontraba tomando un baño completamente desnuda en un río. Por los alrededores de aquel lugar se paseaba el gran cazador Acteón. 

El joven se percató que en el río se encontraba la diosa romana Diana bañándose al desnudo. Al mirarla, no pudo esconder su asombro ante tanta belleza y ya no pudo dejar de mirar aquel espectáculo que tenía ante sus ojos. La diosa al darse cuenta del vigilante, se sintió ultrajada e irrespetada y entró en cólera. 

Para apaciguar su ira y castigar al joven cazador que había estado espiando su desnudez y sus castos misterios, decidió convertirlo en ciervo. Pero no conforme con haber hecho aquella acción, decidió hacer que el joven ya convertido en ciervo, tuviera una muerte horrible. 

Para lograr aquel cometido, apeló a los perros del propio chico cazador. Acteón tenía una jauría de cincuenta perros que le acompañaba a todas partes, así que Diana vio la oportunidad de hacer que los perros corrieran hacia el ciervo para acabar con él, e hizo que pasara. 

Los canes descontrolados se abalanzaron sobre el ciervo para devorarlo y una vez que acabaron con su presa, fueron en búsqueda de su amo, pero al buscarlo por todo el bosque y no encontraron, se desorientaron y fueron en búsqueda de Quirón para que los ayudara a encontrarlo.

Quirón ya tenía conocimiento sobre lo que Diana había hecho, así que lo que pudo hacer por las bestias, fue erigir una estatua del joven cazador para que los perros pudieran admirar a su amo cada vez que quisieran.