Huehuetéotl

El culto a el dios Huehuetéotl es uno de los más antiguos de toda Mesoamérica. Esta divinidad es la viva representación del fuego. Huehuetéotl es representado bajo la figura de un anciano desdentado y encorvado, con una barba descuidada y muchas arrugas, lo cual puede hacer alusión a su avanzada edad. En su espalda llevaba un brasero que  según otras culturas no era más que la representación del dios mismo. 

La postura más popular para representar a este dios del fuego era  sentado, con los brazos y manos reposando sobre las piernas cruzadas. Según la representación de la cultura azteca y tolteca, Huehuetéotl era la viva representación del fogón y del calor del hogar. Su símbolo más popularmente extendido era la cruz de los cuatro rumbos del Universo, también conocido como quincunce. El centro de esta figura era el lugar donde él vivía. 

En México se extienden múltiples estatuillas y representaciones en su nombre, de acuerdo a cada una de las culturas que tuvieron a este dios como una de las deidades más importantes de su panteón. Por su parte, la serpiente de fuego llamada Xiuhcóatl, está relacionada con este dios del Fuego.  

Representación de Huehuetéotl según sus nombres

Desde el principio de los tiempos, el dios Huehuetéotl está relacionado con la divinidad más primitiva de la creación del mundo. Esta deidad creadora es una dualidad que se conoce como Ometéotl, siendo su parte masculina la conocida como Ometecuhtli y su parte femenina conocida como Omecíhuatl. Estas dos personas que son conocidas como la dualidad creadora, están sostenidas por sí mismas, porque antes de ellas no hay más principio, sino que ellos mismos son el principio de todo lo conocido. 

A esta deidad se le asocia con la dualidad de la creación gracias al nombre de Teteo Innan Teteo Inta que quiere decir “madre y padre de todos los dioses”. En ese sentido,es mencionado de esa forma por Sahagún, así como también por otros conjuros que están registrados por Hernando Ruiz de Alarcón durante el siglo XVII. 

Las tribus originarias solían invocarlo para augurar un buen término del parto, así como también para sanar enfermedades en los seres humanos. Por esta razón es considerado como la dualidad de padre y madre también en el caso de los hombres, más allá de ser la misma figura para todos los dioses. 

En la región del altiplano mexicano, el fuego fue uno de los primeros elementos deidificados, por lo que su nomenclatura de  Huehuetéotl que quiere decir “Dios Viejo”, se relaciona a lo antiguo tanto de su existencia, como de su culto y simbología para todas las culturas que se erigieron en lo que hoy conocemos como territorio mexicano.

Una larga lista de nomenclaturas para Huehuetéotl

Otros nombres que se adhieren a la larga lista de nombres con los que es conocido el dios Huehuetéotl, son: Ixcozauhqui, que en español quiere decir “el que tiene amarillo el rostro”; Cuezalin o “pluma roja”; Tlamacazqui, que quiere decir “sacerdote amarillo”; Polloquemado, que según su traducción al español quiere decir “señor del conjunto de nueve”; y Teyacancatzin Totccuyo, para referirse a “nuestro señor el venerable que guía a los demás”. 

Muchos otros nombres son utilizados para referirse a este importante dios del fuego de la cultura mexica, sin embargo, su nomenclatura más importante sigue siendo la de Huehuetéotl. Al menos 153 esculturas se han encontrado en Teotihuacán, para venerar al dios del fuego, lo que hace pensar que esta era una deidad no solo importante, sino increíblemente principal dentro de la cultura y las creencias mexicas. 

La primera de las estatuas en su nombre se descubrió entre 1905 y 1907, gracias a las investigaciones de Leopoldo Batres. Estas esculturas en su nombre están elaboradas casi en su totalidad por una piedra bastante fuerte que es parecida al basalto.