Okuninushi

Okuninushi no solo fue un dios, sino que también fue un héroe, que se encargó entre otras cosas, de hacer que la tierra fuese un lugar más firme y más fuerte. Su trabajo fue reafirmar la tierra una vez que se completó el proceso de creación. Por esta razón es conocido como el “gran propietario de la tierra” o también bajo el seudónimo de “gran maestro de la tierra”. 

Okuninushi es considerado como uno de los dioses más agradables de la mitología japonesa. A diferencia de otros dioses del mismo panteón, este dios terminó siendo uno de los más agraciados y admirados en la mitología japonesa, quizás por la labor tan loable que llevó a cabo según las escrituras. 

En el principio de los tiempos, este era originalmente el gobernante de la provincia de Izumo, pero fue reemplazado por Ninigi. Para poder tener el control de algo, se le fue otorgada la responsabilidad del mundo invisible, que comprende los espíritus y la magia. Por esta razón se convirtió en el dios de la construcción, al tiempo que se hacía dios de la agricultura, la tierra, las medicinas y los negocios

El mito de la liebre de Okuninushi

Un pasaje sobre Okuninushi narra el cuento de una liebre despellejada en el mar. Esta deidad en compañía de sus 80 hermanos viajaron desde Izumo a la vecina Inaba para cortejar a una joven muy hermosa a la que querían desposar. Así que la competencia era por ver quién se quedaba con la muchacha. 

En el camino se encontraron con una liebre despellejada en la orilla del mar. Cuando la encontraron en ese estado, los hermanos le preguntaron qué le había pasado y por qué se encontraba en esas condiciones. La liebre les contó que había venido desde la isla vecina de Oki, a través del mar. 

En su travesía, para no llegar nadando, se consiguió con una familia de cocodrilos, cuya existencia forma parte del imaginario japonés, dado que son criaturas con características de tiburón. La liebre engañó a los cocodrilos diciendo que se enfilaran para él poder saltar y contar la cantidad de parientes que eran. 

De esta forma, la liebre comenzó a saltar sobre ellos para poder cruzar de una isla a la otra, pero antes de llegar a la siguiente orilla, se vanaglorió de haberles engañado, así que el último cocodrilo de la fila lo tomó con su mandíbula y le quitó la piel. 

Las heridas y el dolor de la liebre eran insoportables. Sin embargo, los crueles hermanos de Okuninushi le dijeron que para curarse, se bañara en el agua salada del mar y luego se dejara secar con el viento. La liebre así lo hizo y sus heridas empeoraron. Okuninushi, por su parte, le recomendó que fuese al río y se bañara con agua dulce, y luego se restregara con los amentos que expedían las plantas de eneas que crecían en la vera del río. De esa manera se curaría. 

Con estas instrucciones la liebre curó sus heridas y decretó que sería el dios Okuninushi quien se quedaría con la joven a la que irían a cortejar, a pesar de que él fuese el que cargara con el equipaje. Evidentemente los hermanos malintencionados de Okuninushi le llevaban como cargador de todas sus pertenencias. 

Su madre revivió a Okuninushi dos veces

Después que se casó con la joven Yakami, sus hermanos le tuvieron un desprecio tan grande y enfurecieron tanto, que acordaron que era necesario matarlo sin ninguna compasión. Fue entonces cuando se dispusieron a perseguir a un jabalí rojo que en realidad era una roca que estaba calentada al rojo vivo. 

El dios Okuninushi murió por tantas quemaduras, pero su madre solicitó la intervención de una de las divinidades creadoras, que envió a dos diosas almejas que se encargarían de regresarlo a la vida y así pasó. 

Después de haberlo revivido, los hermanos volvieron a fraguar otra trampa para matarlo, así que lo obligaron a caminar por un tronco que estaba fresco y recién cortado a la mitad. Cuando la deidad Okuninushi estaba caminando por aquel tronco, ellos lo cerraron de golpe y lo mataron por segunda vez consecutiva. 

Nuevamente su madre lo regresó a la vida y le dijo que fuera al inframundo para buscar a Susano, que había sido condenado a vivir en el mundo de los muertos. Con él conseguiría buenos consejos sobre qué hacer. Cuando visitó al inframundo, este dios le aconsejó que luchara contra sus hermanos haciendo uso de sus armas.