Mitología Azteca

Con mitología azteca nos referimos a los relatos y tradiciones propios de los pueblos mexicas que habitaban el imperio azteca. Pese a que Mesoamérica ha dado a luz a otras civilizaciones como los mayas y los olmecas, podemos establecer que los aztecas son, probablemente, la más famosa de todas ellas.

Historia de la mitología azteca

Los aztecas, o mexicas, fueron un pueblo nómada que se asentaron en la parte occidental del lago Texcoco, en lo que posteriormente se conocería como Tenochtitlán, la precursora de Ciudad de México, alrededor del siglo X. Tanto los dioses como los relatos son anteriores a la llegada de los mexicas al Valle de México y comparten características con culturas previas como los toltecas o los mayas. Además, al igual que los romanos, los aztecas asimilaron los dioses de los pueblos conquistados en su Panteón.

Características de la mitología azteca

Para entender la mentalidad del azteca, debemos echar un vistazo a su mito de la creación, que más adelante mostraremos con más profundidad, y que resulta troncal en la construcción de todo su relato mitológico. Segun la leyenda de los cinco soles, se establece que antes de este mundo, existieron otros cuatro mundos, o “soles”, anteriores a su tiempo. Estos soles se relacionaban con los “elementos” de la naturaleza tales como el fuego, el aire, el agua y la tierra.

A cada una de estas edades le correspondía un dios que gobernó el mundo. Tras los siglos de derrocamientos, los dioses se reunieron en Teotihuacán y decidieron que había que elegir un Quinto Sol. Finalmente los dioses Nanahuatzin y Tecuciztécatl se presentaron voluntarios, pero antes de que uno de los dos se convirtiera en el Quinto Sol, debían sumergirse en el fuego de la pira de sacrificios y morir allí. A la mañana siguiente, por el este, apareció Tonatiuh, el Quinto Sol.

ilustración de la mitología azteca
ilustración por A-D-McGowan

Así pues, para evitar el desastre y la derrota del Sol, los humanos creados durante esta Edad deberían realizar sacrificios con sangre humana. Pues los propios dioses se habían sacrificado para darle un sol al mundo. Este mito sirvió a los pueblos mesoamericanos como pretexto para sus Guerras Floridas o Xochiyáoyotl, en las que varias ciudades organizaban contiendas con el único objetivo de conseguir prisioneros mutuos para usarlos como sacrificios.

Estas guerras rituales solían ocurrir durante periodos de sequía o hambruna y según varios historiadores, también eran una herramienta para reducir la población en tiempos de escasez. Fueron prácticas como esta las que lapidaron al imperio azteca, pues aunque servían como herramienta de control social, al mismo tiempo exacerbaba el odio de los pueblos conquistados por ellos, siendo este el caso de los tlaxcaltecas, que se aliaron con los españoles a la llegada de estos para poder vencer a sus rivales.

Dioses aztecas

Como la mayoría de las religiones politeístas, los aztecas tenían una inmensa cantidad de dioses. Cada uno con diferente rango y poderes. Por lo general se suelen distinguir entre dioses terrenales y dioses celestes, aunque existe una gran cantidad de categorías de seres divinos, aquí hablaremos de algunos de los más importantes:

  • Ometéotl: La divinidad suprema, esencia de la dualidad del mundo. Un ser tanto femenino como masculino y tanto luz como oscuridad.
  • Tezcatlipoca: Es la divinidad omnipotente de la clase gobernante, los hechiceros y los guerreros, del cambio y el desorden, así como de la noche. Siniestro rival de Quetzalcóatl.
  • Tláloc: Dios del rayo, el trueno y la lluvia. Es un dios benévolo al que se pide ayuda para traer la fertilidad a los campos de cultivo.
  • Quetzalcóatl: La Serpiente de bellas Plumas. Es el dios creador y patrón del gobierno y los comerciantes. Se le asocia también con Ehecatl, considerando a este dios una de las formas de Quetzalcóatl, dios del viento y la respiración.
  • Huitzilopochtli: Se trata de la principal divinidad de los aztecas, el dios que este pueblo impuso en toda Mesoamérica hasta la llegada de los españoles. Es el dios protector de Tenochtitlán, dios de la guerra, el fuego y el sol. Fue este el dios que los ordenó empezar a llamarse mexicas en lugar de aztecas, al tiempo que encomendó a su pueblo migrar de Azatlán para buscar nuevas tierras. Y que deberían asentarse allí donde observaran un águila sobre un nopal devorando una serpiente.
sacerdote azteca
ilustración por Sofiavalecruz

Mito de la creación azteca (La leyenda de los cinco soles)

Primer sol: Tezcatlipoca Tezcatlipoca fue el primer sol del mundo y los otros dioses crearon a los gigantes, hombres muy fuertes, que comían bellotas de encinas. Tezcatlipoca gobernó en el mundo durante 676 años. Tras su derrota, todos los gigantes fueron devorados por jaguares. Tezcatlipoca dejó de ser sol porque Quetzalcóatl lo golpeó con un gran bastón y lo arrojó al agua, de donde salió convertido en jaguar a comer a los gigantes. Los terremotos acabaron con este mundo y el hombre fue devorado por jaguares.

Segundo sol: Quetzalcóatl Quetzalcóatl se convirtió en el sol de la segunda edad, y el mundo fue poblado por hombres-mono, que se alimentaban de piñones. Quetzalcóatl fue el sol durante 675 años, hasta que Tezcatlipoca, en su venganza, lo derribó y levantó un fuerte viento que se llevó a Quetzalcóatl y los hombres-mono.

Tercer sol: Tláloc Tlalocatecutli, mejor conocido como Tláloc «el que hace brotar», fue el sol durante 364 años. Durante esta edad los hombres-mono comían acicintli es lo que hoy conocemos como teocintle «simiente como de trigo que nace en el agua». Pero Quetzalcóatl hizo llover fuego del cielo, quitó a Tláloc y fue sustituido por su mujer Chalchiuhtlicue.

Cuarto sol: Chalchiuhtlicue Chalchiuhtlicue duró 312 años y dio a luz a los hombres-pez, que en ese tiempo comían cincocopi, una semilla parecida al maíz. El último año que fue sol, llovió de tal manera que se cayeron los cielos y los hombre-pez fueron arrastrados por las aguas y se convirtieron en todas las especies de peces que vemos.

Quinto Sol: Tonatiuh Los dioses decidieron que para el nuevo mundo, el hombre debería ser forjado para poblar la Tierra. Así pues, Quetzalcóatl bajó al Inframundo y recuperó los huesos de los antiguos pobladores del mundo. Sin embargo, al huir de Mictlan, el señor del Inframundo, Quetzalcóatl se tropezó y los huesos se le cayeron, fracturándose, lo que provocó que los hombres fueran de distintos tamaños.

En Teotihuacán se reunieron los dioses para elegir al siguiente Sol. Un dios arrogante llamado Tecuciztécatl se presentó como voluntario, los demás dioses eligieron de entre ellos a un dios humilde llamado Nanahuatzin. Así pues se levantaron dos pirámides en las que hacer penitencia y ayuno mientras se preparaba la pira sacrificial. Nanahuatzin ofreció un sacrificio humilde y de poco valor, mientras que Tecuciztécatl realizó una ofrenda elaborada con los más finos materiales, como plumas de quetzal.

Tras cuatro días de ayuno y penitencia, ambos dioses se vistieron con ropas rituales, vistiendo Nanahuatzin simplemente con papel y tela. Pese a que los dioses llamaron primero a Tecuciztécatl para saltar en la pira y convertirse en sacrificio, vaciló a la hora de saltar. Esto ocurrió tres veces. A la tercera, el humilde Nanahuatzin saltó dentro con gran valor, lo que le dio el coraje a Tecuciztécatl para saltar también. El amanecer del nuevo día traería así al nuevo Sol, Tonatiuh.

Si te gusta la mitología azteca y quieres saber más sobre ella, te recomendamos ver el siguiente vídeo: